Desesperada frecuencia 0

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , | Posted on 11:23

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De pocas cosas tengo certeza, salvo de los finales. Siempre tuve la sensación de estar adelantada a los acontecimientos, y nunca -como tantas otras- la utilicé con un sentido de utilidad pero sí de precaución. Es el momento de contrarrestar con torpes intentos de resucitación, el tufo de la guadaña presentida.

Quizá ese don, como lo concibo por momentos, sea lo que permita que me adelante a la devastación de la pérdida, y dar sepultura a los instantes sobre los que se montarán los nuevos. Ese proceso de salir de las quietudes y renovar las expectativas.
Muchos temen a la muerte, yo también le temo: a la que se produce en vida. No puedo concebir la vida como una sucesión infinita de experiencias rutinarias ni mucho menos personas que transitan en ella. Tal vez el misterio de estar viva aún en muerte, sea mi capacidad de absorber intensamente cada instante en el que estoy abstrayéndome de las palabras, las cosas y los cosos.

Será por eso que no me gusta aferrarme a la gente, pero sí a las emociones que me provocan, a sus aromas, a sus tibiezas, tal vez como un inconciente intento de asirme a aquello que me haga sentir real, que me deje en la mitad de camino entre éste y el mundo en el que usualmente vivo.

En definitiva, es lo único que lamento ante cada muerte: perder esa noción de quiebre interno.

Que por un rato sentí que estuve cuando no estuve. Que dí, cuando no lo hice. De recoger evidencia que alguna vez estuve, que alguna vez fuí. A propósito, fuiste.





Mis humedades son demasiado valiosas para derramarla en esa paqueta maceta en la que te plantaste. Quedate vos con tus mojigatos miedos, dejame en paz con mis terrores. Rest in peace.

Dale que hacíamos de cuenta que...

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , , | Posted on 13:18

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En este mundo éramos y no pretendíamos serlo; que no eras un trayecto, un accidente, que quebrábamos la frontera de lo que veías y no podías, de lo que veo y no puedo. Que me partías la cabeza, que me cosías la boca en un beso que no llegaba, que ya no tenía ganas de encontrarte, que no me urgía tampoco, que no nos quedábamos entre nuestras ganas separadas y las amontonábamos de a pilones, dale que vos no eras vos, dale que eras.

Dale que la sangre no se nos congelaba al tocarnos, que la vista no nos privaba de un nosotros. Que no tengo que esperar miles de yo, para ser tuya; ni miles de vos para que seas mío. Dale que hasta me lo creía. O mejor, dale que no éramos de ninguno, y que mañana te apagaba, que me podía vestir de vos sin que mi piel sea mía, ni tuya. Que no nos pedíamos nada, pero nos dábamos con todo.





Dale que no eras un suspiro, un respiro, un orgasmo, muchos, que te amaba, que me amabas, que nos revolcábamos y nos volvíamos de veras pero sin serlo. Y que yo era más que un suspiro, un respiro, un orgasmo, muchos, que me amabas, que te amaba, que nos revolcábamos y nos volvíamos de veras sin serlo. Que eras todo, que no eras nada, dale que existías, dale que me animaba, dale que no te hacías, dale que estabas hecho...












Nunca tuve un poster en mi pared

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , , , | Posted on 12:05

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En el racconto de estupideces que dispara mi cabeza sin previo aviso, ésta es una más. Dicen que hay una etapa en donde uno idealiza y en la que para favorecer el despegue, transfiere la admiración oportunamente profesada a los primigenios ídolos -los papás- a los amigos e ídolos de la música, de las artes, especialmente. Se los emula, se busca en definitiva integrar la tribu. El colgar posters forma parte de ese ritual y como lo recuerdo, era una gran cosa en cierta edad. Creo.

Tampoco es que me lo prohibieran, no había nada en esas paredes que merituara que sean celadas por mis padres. Más bien les hubiera hecho un favor al cubrirlas.
La cosa es que nunca tuve un fanatismo por nada que me llevara a algo más que, fuera de los discos, a la adquisición de un pin o alguna foto de pésima calidad de mi estrellita/s adorada/s como pasó con Menudo cuando tenía alrededor de 12 años (todos tenemos un pasado turbio, sin dudas).

Claro, tampoco idolatré a nadie al punto de desear tener su poster en la pared para observarlo o sentirme observada por él. No es que no me gustara nadie (marciana no soy) de hecho tenía varios grupos y artistas que me encantaban simplemente nunca pegué ningún poster en mi pared.Lo más que llegué fue a pegar en una carpeta una foto de David Gahan incluida -entre otras- en su cd 101 en donde no se le veía el rostro. Tampoco la pegué por David -nunca me gustó físicamente- sino por la estética de la foto: Se ve un hombre sentado de perfil cubriéndose el rostro con una toalla. Eran épocas duras. Las mías y las de él...(ninja)




Lo paradójico del caso, es que -al buscar la foto que oportunamente pegué- precisamente la cubierta del disco (?) del cual la tomé y que yo ya no recordaba es una foto en donde se ven muchos posters en una pared O.o


Y yo nunca tuve ninguno, pero eso ya lo conté...

Strangers in the bondi

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , | Posted on 2:27

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Viajando parada en la línea 17, me tocó presenciar un momento gracioso: Un señor que viajaba plácidamente dormido, bruscamente pegó un grito a la par que agitaba sus brazos como aspas hacia los lados provocándole tremendo susto a su compañera –accidental- de asiento (así contado seguro no tiene tanta gracia como el presenciarlo). Evidentemente tuvo algún sueño o pesadilla que lo sobresaltó.

La cosa es que, inmediatamente y vaya a saber porqué designio, todos quienes íbamos parados junto a esa hilera de asientos nos cruzamos una rápida mirada, una sonrisa cómplice hasta derivar en una risa ahogada en nuestros ya agotados brazos. La cosa es que mientras duró el periplo cada vez que nos mirábamos volvíamos a tentarnos estableciendo una especie de complicidad ad hoc.

Eso me llevó a pensar en las múltiples relaciones esporádicas que establecemos en el día a día con otros seres de los cuales poco y nada sabemos.

Trazando un caprichoso paralelo empresarial, podría decirse que es una suerte de UTE (Unión Transitoria de Empresas) pero humana, una afinidad, una afectio no buscada deliberadamente en este caso, pero encontrada.

Y recordé en cuántas oportunidades nos ocurre que sentimos la complicidad del otro para manifestar nuestro desagrado o nuestra gracia o simplemente para hacer más llevadero el momento. Con caritas de fastidio, con gestitos de “¡qué hambre!” (mordiendo con los dientes superiores el labio inferior), con muecas, risas e incluso palabras para compartir nuestro agobio o alegría del momento, todos esos recursos dispuestos para comunicarnos con nuestros involuntarios cómplices .

Filas de Bancos, de bondis, trámites varios, salas de espera de médicos, accidentes, en fin, todos esas ocasiones se presentan propicias para el nacimien to de estas relaciones que por lo general están destinadas a perecer, desvaneciéndose ni bien termine el acontecimiento que nos convoca.

Tácitas o explícitas; fútiles o trascendentes; exiguas o no, sin dudas tienen la virtud de compartir nuestro sentir en las vicisitudes cotidianas, de ser testigos de nuestra futura anécdota para ser narrada a aquéllos que comparten mucho más tiempo en nuestras vidas, de estar en una efímera empatía. Este es el homenaje que les rindo que, como lo amerita su naturaleza, sólo dura un post.


Sin documentos

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , , , , , | Posted on 12:15

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"Como gasto papeles recordando, como no te me quitas...de las ganas...."
(Silvio Rodríguez, Te doy una canción)

Tarde pero al fin, luego de recapitular sobre las cosas que no tuve -y sólo para simplificar- llegué a la conclusión que así como nunca tuve un poster en mi pared, tampoco conservo documento alguno de mi vida pasada. Sólo los que por ley tengo el deber y aquéllos de los que nunca, jamás me desprendería.
"Documento" en la especie, sería cualquier registro en cualquier soporte material, o del tipo que fuere. No tuve ni diarios íntimos, ni conservé boletos, ni fotos de ex amores, ni cartas de amor de la adolescencia y eso que gasté papeles a lo loco para lo mismo que Silvio...

Al Diario íntimo lo veía como un elemento per se amenazante (y más si caía en manos equivocadas en momentos ídem) y siempre le confíe a mi conciencia o amigos, según los casos, mis secretos íntimos.
Fotos, boletos de cine, de colectivo o avión, los guardaba pero sólo por un tiempo hasta que comenzaban a "quemar" y luego sin pena ni gloria me fuí deshaciendo de ellos cuando la culpa o el instinto de preservación de recuerdos felices "sepiados" me abandonaban. Y si queda alguna será porque sobrevivió a limpiezas profundas, alguna fuerte discusión con alguien muy especial porque simplemente no entendía que para mí, ya no tenían ningún valor: eran vestigios de amor. Pero menos aún a mi indolencia.
Parecería que hay como un "deber ser" en cuanto a formas de conservar recuerdos, en fin, nunca me llevé bien con este concepto.

Promesas de amor olvidadas, testigos de papel de horas expectantes, imágenes de felicidad de otra persona que me precedió. Cuanto mucho ante el reencuentro con alguna de esas cosas me surgía una mueca de "Ahh qué entretenido fue, qué linda tal cosa o tal otro, cuánto lo amé" etc. Pragmatismo a full: cero angustia, cero nostalgia. Sólo sirvieron para quilombo, para permitirme recrear un instante en un instante; lo que hubo que archivar, quedó en ese estado.

Al fin y al cabo nunca fueron necesarios: todos esos recuerdos los llevo impresos en mi experiencia. Luego fui por distintos rumbos según surgieron las cosas y las ganas, y esos objetos que en algún momento estuvieron impregnados de sentido para mí, al no ser la misma persona quien los encontraba, volvieron a ser lo que siempre fueron: boletos, fotos, cartas, tarjetas. Recuperaron su naturaleza original: hoy son papeles, documentos, nada más. ¿Para qué conservarlos pues? No consideré necesario revivir nada; siempre para adelante. Cuanto mucho me permito alguna remembranza, sin remordimientos por los resultados. No puedo ni pude atarme a nada físico, sólo me llevo lo espiritual en tanto no pese. Lo digno de recordarse está intacto. Por ahora...










¡Abracadabra!

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , , | Posted on 1:04

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Desde que era pequeña he envidiado a los objetos, animados e inanimados, objetos al fin. El motivo de esa envidia era ni más ni menos la capacidad de estar insertos y a la vez, ajenos del mundo. Estaban allí, cumplían sus funciones específicas o simplemente vivían, pero abstraídos de problemas y yo tenía unos cuantos, en especial para manifestarme con palabras.

"¡Mirá qué preocupado estoy!=P"

"Chicos chicos, problemas chicos, chicos grandes, problemas ídem" y en efecto, en cada etapa de nuestra vida vamos enfrentando distintas pruebas que van aumentando en complejidad y que nos van moldeando el carácter en el camino a la madurez no siempre acabada.

Pero en ese proceso, desde siempre, me han ido acompañado palabras mágicas: desde un arrorró para que conciliara el pícaro (?) sueño, el "sana, sana", para cuando sufría alguna herida, y a así al compás de mi crecimiento fui incorporando cada vez más palabras y frases en el glosario de mi vida.

Palabras y frases que nunca requirieron mayor explicación, sabía o intuía para qué estaban y cuál era su función. ¿Y dónde está la magia? Pues precisamente, en que surten efecto más o menos inmediato en nuestra conducta.

"Pido gancho, el que me toca es un chancho!" bastaba para que, jugando a la mancha y ante tal ominosa promesa, el manchador (¿así se dirá?) se detuviera en seco. También había variaciones con agujas y brujas. Zapatillas de gomas, piedra libre, en fin, mediante el juego muchas de esas frases y palabras comenzaban a surgir.

Arribada la pubertad, las palabras y frases nuevamente volvieron a ser protagonistas pero esta vez acompañando a nuevas sensaciones. "¿Querés salir conmigo?" me dijo el chico por el cual secreta pero no tan discretamente me derretía. No me estaba invitando a pasear, yo sabía que el sentido de la frase implicaba un convite a una relación. El caso es que también por aquél entonces las chicas que "debíamos ser y parecer" no podíamos contestar un sí rotundo, un no tal vez, pero un sí tan rápido y sin que mediara un tiempo prudencial de arrime previo podía devastar nuestra reputación barrial.

Lógicamente le siguió otra frase cliché "lo tengo que pensar". No tenía nada que pensar, ¡me encantaba! Y él lo sabía, sino jamás se hubiera animado.

Estúpidamente, supedité mi respuesta a un futuro "asalto" el cual no llegaba pese a haber transcurrido más de un mes de esa solicitud. Pronto despacho, habré pensado: y un día en que él volvía embarrado hasta el tuétano y con su pelota en mano le dije "tenemos que hablar". Me miró intrigado y escuchó sin mayor interés mi "que sí" soltado con un enorme esfuerzo por parecer superada...¿Qué sí, qué?, mientras contemplaba su pie haciendo "jueguito"....

Mi incipiente noviazgo debatiéndose en su empeine

"Que sí, que quiero salir con vos"

– "Ahora yo no" fue la contundente y fastidiada respuesta. =S



Ahí me enteré qué era el rechazo amoroso (!!!!). Y tomé conciencia que las palabras a veces deben ser dadas en un contexto y a su tiempo, sino perdían su mágico efecto.

Llegaron los "te quiero" y los "te amo". Y aunque no recuerdo que nadie me haya hablado al respecto, para mí había una distinción. No era lo mismo una cosa que la otra. Querer se quería al principio, después que alguien "gustaba", amar era después que pasábamos por querernos hasta el cielo, y otras distancias. Era la meta en el camino del amor y lo que más me aterraba en cuanto al compromiso afectivo que implicaba.

Cuando no sin meditarlo largamente pronuncié "acepto" sabía que estaba celebrando un contrato, un acuerdo de partes contemplando un fin común, que tenía tanto de material cuanto de espiritual. Fue un momento de inflexión en mi vida , esa palabra, en ese contexto, tenía una fuerte significación para mi futuro. No sin miedo, me había animado a traspasar la meta, la de la entrega (al menos, para la sociedad).

Instantánea de la detención de la prófuga

Pero toda esa absurda teoría respecto del "te quiero evolutivo" me abandonó recién cuando me convertí en madre, pese a todos los miedos que acompañaron el proceso del embarazo y en particular, a no ser una buena mamá de las que siempre nos sonríen en los comerciales y son pacientes ante manchas en la ropa y la incertidumbre de si podía quererla lo suficiente, se fueron al mismísimo carajo porque la amé ni bien la ví, la adoré.

Y criándola nuevamente volví a tomar contacto con esas palabras mágicas del inicio y a la vez, conciencia del efecto que provocan en nuestras conductas, se renovaron mis ganas de "pedir gancho" para poder detener alguna dificultad; decir un "no juego más" cuando me siento abatida; "de poderlo pensar" cuando algún problema apremia en su solución, un "sana, sana" cuando siento un dolor del alma, , y me fue más fácil tomar conciencia de cuánto nos atraviesan las palabras cuando son sentidas, y cuánta falta nos hace liberarnos o escuchar un "perdón" cuando cometemos errores o que alguien simplemente nos diga, te quiero con una gran guarnición de abrazos.

Deshojando margaritas

Posted by Perra Latosa | Posted in , , , | Posted on 19:17

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Traigo esta nota del que fuera mi antiguo blog (por si algún salame se le dá por reivindicar derechos de autor que me corresponden, le agradezco por los servicios, pero recién tiré) y se la dedico a una querida amiga para que le saque lustre, como sé que lo hará....
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Descubrimientos de sí mismo. Es que los años traen sus cosas, como esa a la que le dicen experiencia. Pues, yo he descubierto con ella que más que las concreciones muchas veces prefiero las expectativas...y que en buena parte de mi vida han sido más ellas, que las realizaciones, quienes me han impulsado hacia mis mayores éxitos y mis más rotundos fracasos.


Imagínense una fantasía que hayan luego concretado. Del tipo que fuere. ¿Fue mejor que la expectativa que la precedió? De allí en más trasládenlo a la situación que gusten... Una cita a ciegas, puede derivar en una enorme decepción o en una grata sorpresa, todo depende de la expectativa puesta en el evento.

El primer beso que recibieron ¿fue mejor que el que imaginaban y anhelaban cuando tenían la boca del ser deseado enfrente? En la imaginación, en la fantasía uno fulmina muchos elementos que contaminan los mejores momentos. Aromas, texturas, textos, contextos, nada de esto aparece en ella más que en la forma en que queremos representárnosla. Cero contaminación.


¿No hay algo en el vértigo de la espera, del deseo, del temor a lo que vendrá que hace que por más que lo suframos querramos estar una y mil veces en ese estado?

El instante previo a cualquier acontecimiento que consideramos relevante en nuestra vida (que irá variando a lo largo de ella) está rodeado de un aura que sólo en otro preludio a otro suceso importante podemos encontrar.

Como acá estoy para desparramar mis divagues y no para enunciar verdades universales puedo darme el lujo de esbozar la única explicación que encuentro a este asunto: la expectativa puede servir para abstraernos de la implacable e ineludible rutina. En ese instante nos trasladamos al terreno de lo que puede ser y no de lo que es. En donde nos permitimos especular sobre el destino y no por ser un instante pierde importancia. Al fin y al cabo tampoco la felicidad es algo que dure tanto y no la andamos despreciando así como si nada.

Y algo de timba tiene, che. ¿O me van a negar que genera grandes dosis de adrenalina el estar a expensas del azar?

¿Qué? ¿Esperaban algo mejor?

Con esto les demuestro que tenía razón =P

Críptico

Posted by Perra Latosa | Posted in | Posted on 23:45

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The Call


It started out as a feeling
Which then grew into a hope
Which then turned into a quiet thought
Which then turned into a quiet word

And then that word grew louder and louder
'Til it was a battle cry

I'll come back
When you call me
No need to say goodbye

Just because everything's changing
Doesn't mean it's never
Been this way before

All you can do is try to know
Who your friends are
As you head off to the war

Pick a star on the dark horizon
And follow the light

You'll come back
When it's over
No need to say good bye

You'll come back
When it's over
No need to say good bye

Now we're back to the beginning
It's just a feeling and now one knows yet
But just because they can't feel it too
Doesn't mean that you have to forget

Let your memories grow stronger and stronger
'Til they're before your eyes

You'll come back
When they call you
No need to say good bye

You'll come back
When they call you
No need to say good bye

Autor: Regina Spektor